20 Sep 2017
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Qué ver en Cuéllar: 10 motivos para acercarte a conocer la villa Medieval

Cuéllar es uno de esos lugares que tenemos muy cerca y que, sin embargo, no conocíamos. Así que teníamos pendiente descubrirlo, y cerramos fecha para acercarnos con Luis y Gema, dos amigos que viven en esta villa, y que nos han hecho de guías tan bien como sólo puede hacer quien ama su tierra, que de eso entiende mucho esta pareja.

La villa medieval nos gustó tanto, que nos entraron ganas de compartirlo contigo, asi que te dejamos aquí nuestros 10 motivos para visitar este pueblo segoviano. Hay más, pero nos quedamos con estos, y el resto te los dejamos por descubrir para cuando te acerques tú 😉

1) Disfrutar de la visita teatralizada del Castillo de Cuéllar

Lo ponemos en primer lugar, porque aunque el pueblo tiene mucho que ver, ya sólo por recorrer su castillo así, merece la pena acercarse a Cuéllar.

A nosotros esto de las visitas teatralizadas nos parece que es un inventazo, porque te vas metiendo en la historia del lugar que recorres de una manera mucho más divertida que si simplemente te la contasen de viva voz. Y concretamente, la del Castillo de Cuéllar es la que más nos ha gustado de todas las que hemos vivido hasta ahora. Empezaron en 1997, siendo el primer pueblo de España donde se comenzó a hacer una visita de este tipo, y además van cambiando el guión para que puedas repetir.

Las representan todos los días festivos y fines de semana, salvo en el mes de Enero y durante las fiestas de la villa. Te dejamos el teléfono para que puedas reservar,  aquí.

Si no pudieses hacer la visita teatralizada, el Castillo, conocido como el Palacio de los Duques de Alburquerque, en cualquier caso no puedes perdértelo, tienes que añadirlo a los imprescindibles. A parte de la vista exterior que es espectacular, es una gozada recorrerlo por dentro y caminar por su patio renacentista.

El castillo fue cedido por el rey Enrique IV a Don Beltrán de la Cueva, y de ahí toma su nombre. Pero mas allá de ser residencia de nobles en época medieval, el Castillo también fue cárcel en época franquista. De presos políticos en principio y de todo tipo después, aunque hubo quien nos contó que los presos en los años 50 salían libremente unas horas para tomar algo por el pueblo y luego volver a prisión. Cuando pasaron los años de cárcel, el castillo de Cuéllar quedó abandonado y se cedió al Estado español a cambio de que fuese restaurado. Hoy en día es un instituto de secundaria y cuando termine la cesión que hicieron sus dueños (Blanca Suelves y Joanes Osorio, quienes probablemente te suenen de las páginas de las revistas del corazón) éstos podrán recuperarlo si pagan lo que ha costado su restauración, y de no hacerlo pasará de manera definitiva a manos del Estado.

2) Recorrer sus murallas

Justo al lado del Castillo, están las murallas, declaradas junto con el castillo, Monumento Artístico Nacional. Hoy en día están restauradas, y puedes recorrer y pasear por ellas en cualquier época del año. Algo que tampoco te puedes perder.

Encontrarás dos tramos:

–  Uno, gratuito, al que se accede desde la Puerta de San Basilio y llega hasta al Castillo.

–  Otro que va desde el Castillo al Torreón de Santiago, y por el que hay que pagar 1,50 euros. Las vistas al mar de pinares desde este punto son espectaculares.

3) Conocer el mar de pinares

¿Tú pensabas que lo del mar es sólo para zona de costa? Aaamig@, pues aquí vas a encontrar uno de lo más chulos, y sorprendentes. Puedes, no sólo disfrutarlo desde lo alto de la muralla, sino recorrerlo (si hace tiempo para ello). Es lo que llaman, el Parque de la Huerta del Duque que está junto al Castillo.

Y si te gustan los paseos entre árboles, pregunta por El Pinar, 15.000 hectáreas de pinares. La mayor extensión de pino resinero para pasear, disfrutar y sentir la naturaleza. Un espacio verde inmenso donde darse un paseito en la gloria, de esos que limpian el alma. De esos que siempre, siempre, vienen bien.

4) Pasear por la Ciudadela

El pueblo es una auténtica preciosidad, con sus casas de piedra blanca que abunda por la zona, artesonados de madera y un pasado musulmán, con su judería y todo, que te van a dejar con la boca abierta. Porque igual no lo esperabas, pero de repente, te encuentras con callejuelas por las que perderte, plazas y fuentes del pasado noble de la villa que te hacen sentir qué estás andando siglos atrás. Sin realidad virtual ni nada.

Te contamos los puntos de la Villa que más nos gustaron a nosotros:

Las puertas de la muralla que acceden a la Ciudadela

  • La puerta o el Arco de San Basilio, la que más nos impresionó,  sin desmerecer a las otras 😉

También se la conoce como Puerta de Robledo, pero acabó tomando su nombre actual de un convento que estaba justo enfrente.

  • La puerta de Santiago, junto al ábside de Santiago, que se ve también al pasear por la muralla.
  • La puerta de San Martín, un poco más adelante de la de Santiago.
  • La puerta de San Andrés. 

La Plaza Mayor:

En ella puedes ver la Iglesia de San Miguel y el Ayuntamiento, que fue la cárcel vieja.

Pero además es una parada perfecta para tomar algo en los bares de la zona. Que no sólo de rutas vive el hombre, ¿o no?  😉

Recomendación para probar uno de los mejores calamares rebozados que has catado en años… La taurina. No podemos hablar mucho de ellos porque empezamos a segregar saliva al recordarlos…

Si subes por la calle Colegio, ya con las fuerzas repuestas, puedes seguir la ruta por El Palacio de Pedro I, la capilla de la Magdalena, y un poco más abajo, en la calle Estudio, la Iglesia de San Esteban.

Otro punto que nos llamó la atención, fue la Plaza de Santa Marina, donde hay una fuente que realmente son dos pilas bautismales.

Además, aunque nosotros no la hicimos, te lo comentamos por si te cuadra a ti: Si preguntas en Turismo, tienen una ruta literaria que te va llevando por los puntos más emblemáticos de la villa, mientras van comentando obras de literatos tan conocidos como Miguel Delibes, Espronceda o Gonzalo Giner entre otros, que hablan de Cuellar en alguno de sus libros.

5) Disfrutar de la arquitectura mudéjar

“Una isla mudéjar en un mar de pinares”, que por algo Cuéllar es conocida como la capital del mundo mudéjar. Siendo como fue zona fronteriza en época de reconquista medieval, la mezcla de culturas quedó reflejada en las iglesias que aún llegan a nuestros días y que se pueden visitar. Ésta es una forma más chula de estudiar el arte mudéjar castellano, ¡¡en directo!! Mucho mejor que en los libros, al menos para nuestro gusto.

Tienes el centro de interpretación del arte mudejar con visita guiada todos los sábados, domingos y festivos del año (pregunta en Turismo).

Importante: si visitas el Castillo, que sepas que con la entrada se tiene acceso a las dos iglesias más representativas de este estilo arquitectónico: la Iglesia de San Esteban y la de San Andrés.

6) Hacer la ruta por las iglesias de la villa

Porque a parte de las visitas mudéjares, en Cuéllar puedes dedicar medio día sólo a visitar iglesias. A nosotros una que nos gustó especialmente fue la Capilla de la Magdalena, hoy en día desacralizada.

Como curiosidades, el fresco que hay nada más entrar, donde se puede observar hasta 5 capas de diferentes pinturas que tuvo la iglesia, y que con el paso de los años se han ido superponiendo. Durante años fue la capilla del hospital que sirvió para atender a “los pobres vergonzantes de la ciudad”.  En el altar hay varias figuras, entre ellas la de San Vito, el santo de los enfermos que padecían de convulsiones nerviosas, y que dió origen a la expresión tener el baile de San Vito. Una de esas curiosidades viajeras que tanto gusta aprender 😉

7) Probar el mondejo

Si te gustan los callos, tienes que probarlo, y si no, también, como me decía mi padre cuando era pequeña. Con la comida hay que probarlo todo para saber lo que te gusta y lo que no, que luego siempre te llevas sorpresas. El mondejo son las tripas del cerdo, pero preparadas al estilo de la zona. Puedes degustarlo en el Bar Las Bolas, en la calle San Pedro, que sale de la Plaza del Ayuntamiento.

Además por esa calle puedes seguir de ruta turística, pasando por muchas de las casas nobles de hace siglos: la Casa de los Daza, la de los Rojas, la de los Velázquez del Puerco y la Iglesia de San Pedro.

8) Vivir unas horas en el medievo, durante la feria Cuéllar Mudéjar.

Un fin de semana en el que todo el pueblo y muchos de los visitantes que se acercan hasta allí, se disfrazan con ropajes medievales y le dan vida a la época que vivió la villa hace siglos. Asi que si te mola la idea, apunta cita en la agenda, que lo mismo nos vemos por allí: todos los años, el penúltimo fin de semana de Agosto.

9) Ver, o correr los encierros, de Interés Turístico Nacional

Presumen de ser los más antiguos de España, y ya se conoce de su existencia desde el siglo XII, ni más ni menos. En 2008 fueron declarados fiesta de Interés Turístico Nacional y se celebran en último fin de semana de Agosto, asi que si te gustaría conocerlos, otra fecha para apuntar en esa agendita que tenemos a medias.

 10) Acercarte a ver las Edades del Hombre

La exposición Reconciliare que la Fundación Edades del Hombre ha situado en Cuéllar este año. Esto sí que tienes que apuntarlo y planificarlo ya si quieres, porque solo lo tendrás disponible hasta Noviembre de 2017.

Asi que nada, lo  dicho, que 10 motivos se quedan cortos, pero seguro que alguno de ellos es razón suficiente para que te acerques tú a descubrir más de los que hemos recogido aquí 😉

Si buscas un hotelito cerca, aquí los encontrarás buenos, bonitos y baratos, con cancelación gratuita:

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